El nudismo de hoy es una práctica cultural en occidente que emerge en el siglo XX como reacción a los paradigmas de ocultamiento del cuerpo y de control institucional sobre su uso y la legitimidad del goce.
Originada en la necesidad de volver a lo natural del hombre luego del sometimiento a condiciones extenuantes tras las dos grandes guerras, europa vivió a mediados de siglo un reclamo por una nueva educación humanista inclinada hacia la libertad y la sensibilidad.
La futilidad, inutilidad y contrariedad de las ideologías y las disciplinas de control de masas de las sociedades “más civilizadas” cuyos resultados fueron las barbaries de los campos de batalla y de exterminio, quebraron las barreras prejuiciosas a la libre expresión y al disfrute personal del cuerpo, a la vez que la naturaleza fue nuevamente romantizada como santuario frente a la artificialidad de la modernidad. Las imágenes categóricas y los símbolos fijos que separaban los géneros hombre-mujer también recibieron duras embestidas.
Las escenas vistas por doquier del cuerpo lastimado, hambriento, enfermo, humillado y mutilado, mezclados entre cenizas y escombros, reducido a un número por el estado, como soldado o prisionero étnico, originaron una rebelión frente a las homogeneizaciones sociales. La escases de hombres, por los muertos en trincheras, originó cambios estructurales profundos en el rol de la mujer como dejar el hogar para trabajar y sostener a sus hijos, su ascenso en funciones públicas y el uso de actividades y vestimentas laborales cuasimasculinos.
El individuo así recobra el derecho sobre su cuerpo frente a los controles sociales totalitarios, fascistas o burgués hegemónico. La propia imagen personal se ve obligada súbitamente a cambiar para sobrevivir, dejando atrás la antigua identificación con roles sociales preestablecidos.
En la reconstrucción, surgen de este modo movimientos juveniles que usan el cuerpo y la sensibilidad con libertad y autonomía personal, con sentidos de pertenencia alrededor de motivaciones lejanas a la tradición, grupos musicales rock, moda unisex, destapes, consumo de alucinógenos, nudismo en espacios naturales, prácticas orientalistas como el yoga, el neotantra, popularización de doctrinas esotéricas, etc.
El derecho a disponer del propio cuerpo sin subordinación a las demandas del estado, o del modelo cultural, el revalúo del cuerpo sano y visible frente al uniforme, la máquina y el acero, y la igualdad ante el desastre y la muerte, permitieron un nuevo camino de relación “en y con el” mundo que expone una piel sensible y vulnerable capaz de aceptar al otro como legítimo, y de mostrarse auténticamente con los propios límites humanos, fuera de un modelo de “el cuerpo como herramienta de producción”, “el sexo como identidad de género”, “la persona como identidad partidaria frente a antagonistas y enemigos”.
Los ciudadanos de europa occidental participaron en la necesidad de reconstrucción de naciones vecinas sobre el renovado ideal de unidad de la humanidad y valores de confianza, donde los símbolos de separación nacional y racial fueran minimizados, contrariamente a la preguerra donde se habían exacerbado.
La vuelta a la fraternidad, entonces fue de la mano con una renovada exaltación del cuerpo personal, y tal vez un resurgir del canon clasicista de la antigüedad.
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jueves, 3 de julio de 2008
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